miércoles, 14 de noviembre de 2007

Clientes ligeros: Wyse S10

Hace muchos años (desde finales de los 90) que se viene hablando de los clientes ligeros: máquinas poco potentes, sin disco duro, que sustituirían a los ordenadores de sobremesa normales. Todos los programas y los documentos residirían en un servidor central, que contendría la configuración. De esta forma toda la configuración y administración podría hacerse en remoto, reduciendo el coste de mantenimiento al mínimo. Las empresas que llevan tanto tiempo dando la brasa sobre el tema son, justamente, las que venden servidores centrales: IBM y Sun las más prominentes. Pero el negocio no termina de despegar.

Excepto que sí ha despegado. Citrix lleva años vendiendo clientes ligeros y el software necesario para que ejecuten el sistema operativo que elijas (Windows o Linux). La empresa pasó recientemente la marca mágica en USA de los mil millones de dólares en ingresos anuales. Mientras los dos dinosaurios cobran cantidades disparatadas por sus "clientes ligeros" y el software de servidor asociado, Citrix y bastantes otras empresas del ramo (incluyendo VMWare) cobran precios bastante más razonables por el software de servidor. De hecho muchas grandes empresas han optado por mantener todo su software en grandes CPDs (centros de proceso de datos, o datacenters en inglés) y administrarlo todo desde allí.

Aunque aquí nos interesa más el hardware: el cliente ligero en sí. Recientemente he tenido la oportunidad de ver un cliente ligero de Wyse, un Wyse S10. Este modelo tiene sólo 128 MB de memoria RAM y cuatro puertos USB; nada de memoria Flash, de forma que es un cliente ligero puro y toda la configuración está en el servidor. Su procesador es un AMD Geode GX y va a sólo 366MHz, lo que lo pone sólidamente en la categoría de máquinas pervasivas que son nuestras favoritas: no tiene ventilador ni partes mecánicas, consume unos 6 Watt, y mide 18x12x3.5 cm. Sí, sólo 3.5 centímetros de alto. Para que os hagáis una idea es del tamaño de un bestseller.

En esta lista de precios (en inglés) lo podemos encontrar por $269. En la misma página hay también una comparativa de las características más prominentes. En España lo podemos conseguir por unos 200 € si buscamos lo suficiente; aunque por supuesto lo más caro va a ser el software. Podemos cargar un cliente Citrix (con lo que el software de servidor será de la misma empresa) o una instancia de VMWare; o de hecho cualquier cosa que soporte el protocolo RDP (alias rdesktop). Al arrancar irá a la máquina de red que tenga configurada y se bajará el software a ejecutar.

¿Es suficiente el procesador Geode a 366 MHz? Para lo que tiene que hacer, que es mostrar lo que le llega por la red, debería ser perfecto. Por otro lado necesitaremos un servidor bastante potente, o varios si no queremos depender de uno solo. El inicio es bastante rápido: lo podemos tener andando en menos de 20 segundos.

¿Qué opciones tengo? Se puede usar con Citrix, Windows, Linux y casi cualquier cosa. (Mac OS X da problemas, posiblemente por la protección de Apple.) Si no nos gustan estos clientes ligeros hay otras muchas opciones en el mercado, incluyendo máquinas ligeras genéricas. Lo único que tienen que soportar es arranque desde red, o netboot.

¿Cómo dimensionar los servidores necesarios? En principio el problema puede parecer muy complicado: el número de servidores y su configuración que necesitamos dependerá del número de puestos, el sistema operativo, los programas que se usen y las cargas media y máxima de cada puesto. Sin embargo, la respuesta es absurdamente simple: por ensayo y error, como con cualquier servidor remoto. Empezamos con una máquina normal y le conectamos varios clientes ligeros; en un momento dado la respuesta empezará a degradarse. En este momento comprobamos cuál es el recurso limitante: memoria RAM, disco o procesador. Si es la memoria o el disco añadimos más según sea necesario; si vemos que hay recursos sin utilizar reducimos la configuración. Cuando el factor limitante sea el procesador, o no podamos añadir más RAM, la máquina ha alcanzado su límite. Por supuesto que tendremos que probar con la carga típica de la máquina, no basta con arrancar el sistema y dejarlo sin hacer nada. Lo ideal es empezar con un piloto e ir añadiendo usuarios.

Como regla aproximada, un servidor con RAM suficiente (de 2 GB en adelante) y un procesador decente (procesador de doble núcleo a 2.0 GHz) debería soportar como mínimo 4 escritorios, según sistema operativo y configuración; si se trata de Linux podría llegar a soportar 16 clientes. El mantenimiento debería ser muy sencillo: basta con configurar, administrar y hacer copias de seguridad en los servidores. Todo esto suponiendo que sean aplicaciones más o menos ligeras (navegador y programas de oficina); si queremos hacer proceso gráfico y demás tareas que necesitan mucho procesador la relación comienza a ser 1:1, y los clientes ligeros pierden sentido.

martes, 13 de noviembre de 2007

Ordenador por menos de $200, agotado

Leo en the debian user:

Un ordenador por menos de $200, agotado en Wal-Mart y ZaReason.

El bicho es un Everex gPC TC2502. La g se supone que viene de green, verde: el consumo medio es de sólo 2 Watt (ejem, watios), y el nivel de ruido no pasa de 28 decibelios. Creedme, 28 dB es bastante silencioso; a 1 metro de distancia es como un susurro. Sí, vale: es como si tuvieras a un tipo a un metro de distancia susurrando todo el rato, puede llegar a ponerte nervioso. Pero te acostumbras rápido.

El sistema operativo es gOS, un derivado de Ubuntu con añadidos propios (incluyendo aplicaciones de Google). Tiene soporte de por vida de actualizaciones de software. Queda por ver cómo se porta gOS en cuanto a actualizaciones de seguridad y soporte técnico; pero si no resulta bien siempre puedes pasarte a Ubuntu. El procesador, un VIA C7-D a 1.5 GHz, debería ser suficiente para las tareas diarias más comunes: navegar por internet, escribir documentos y compartirlos con ordenadores Windows, y ver películas.

No es un ordenador pervasivo en el sentido que hemos usado aquí; no deja de ser un ordenador de torre, de aspecto bastante normalito. Pero algunas de sus características son llamativas: consumo mínimo, poco ruido, sistema operativo basado en Ubuntu (y con actualizaciones gratis), y sobre todo muy barato. El resto es bastante adecuado (al menos para correr Ubuntu): 512 MB de memoria, 80 GB de disco duro, 6 puertos USB, tarjeta gráfica integrada y combo DVD-ROM/CD-RW.

Con vistas a justificar la compra de un aparato de éstos: ¿cuánto podemos ahorrar en electricidad usando un gPC? Depende del uso que le demos. Un ordenador normal que gaste unos 100 W y que se use durante cuatro horas al día estará consumiendo
4h · 100 W = 0.4 kWh al día, o 0.4 kWh · 30 = 12 kWh al mes.
Al precio español aproximado de 0,10 € por kilowatio-hora, el consumo total es de 1,20 € al mes, lo que no es muy significativo. Pero si lo tuviéramos de servidor encendido todo el día, la cosa tiene otro aspecto.
24h · 100 W = 2.4 kWh al día, o 72 kWh al mes,
lo que resulta en 7.20 € al mes. Por contra, el gasto del gPC es marginal, por lo que usándolo estaremos ahorrando unos 7 € al mes. Podemos pagarnos el ordenata completo en 2 años y 4 meses.

Contra lo que dice el titular, todavía se pueden comprar en ZaReason.

¿Hacia dónde vamos?

¿Para qué sirve este diario? ¿Es sólo otro blog absurdo monotemático, empecinado en un asunto y que lo ve todo a través de un prisma sesgadísimo?

Esperemos que no. Vuestro amigo León es un apasionado de las máquinas pequeñas: creo que tienen mucho potencial, y que están muy lejos de haber agotado sus posibilidades en un montón de campos. No todo va a ser informática pervasiva, ordenadores pervasivos ni va a suponer un cambio radical en nuestras vidas. No, amigos: es un campo emergente, y creo que va ir a más. Probablemente va a ser un mercado gigantesco donde habrá sus más y sus menos: desde timos gigantes a obras maestras. Pero seguramente será importante en esa forma sutil en que las cosas cambian la vida de las personas: sin casi darnos cuenta.

En esta vena me propongo revisar las llegadas al mercado de productos que se acerquen a las líneas establecidas desde el principio: máquinas pequeñas, baratas y de propósito general; a ser posible con cierta tendencia a fundirse con el entorno. A veces incluso (con suerte y suficiente presupuesto) publicaré comparativas reales con las máquinas en la mano. Lo más interesante puede que sea buscar las alternativas más interesantes para escenarios concretos: un escritor viajero, una oficina, el salón.

También puede ser que los ordenadores pequeños y baratos no sean más que una moda pasajera. En cierto momento la gente igual se da cuenta de que no quiere tantos cacharros para nada, ni para llevarlos encima ni para tenerlos en la mesa. No todo el mundo es escritor, las redes distan bastante de ser tan pervasivas como nos gustaría a muchos, y la gente se cansa pronto de las modas que no aportan mucha utilidad. En este caso, la utilidad de este diario no pasará de revisar algunas máquinas coquetas con un mercado pequeño pero entusiasta.

Aunque los diarios de actualidad sean bastante canallas, el tema elegido debería quedar bien en este formato. Las máquinas del tipo que veremos aquí tienen una vida comercial de varios años, bastante más que otras áreas de la informática donde los modelos son mucho más volátiles.

Estas primeras entradas han servido, espero, para sentar el tono del diario; aunque ahora mismo no sea más que para una audiencia esencialmente unipersonal. Con el tiempo, cuando lleguéis los visitantes, espero que encontréis algo de interés en estas páginas.

lunes, 12 de noviembre de 2007

El sistema operativo pervasivo

Seguro que ya os imagináis algo de esto que va a venir, pero en fin. Espero al menos no ser completamente previsible. El sistema operativo que posibilitará la informática pervasiva no es Linux. Al fin y al cabo Linux no es un sistema operativo; es sólo un kernel, alrededor del cual se pueden fabricar todo tipo de basuras. No, el sistema operativo que necesitamos se parecerá bastante a Debian.

¿Por qué no Linux?

El router Linksys WRT54GL es un producto bastante capaz en su categoría. Corre Linux, el firmware original se puede ampliar al gusto, y mucha gente está muy contenta con él. ¿Cuál es el problema? Aparte de que en realidad no es un "router ADSL" (no tiene entrada de teléfono: necesita una conexión Ethernet), el sistema operativo que trae está basado en Busybox; y varias versiones custom del firmware (por ejemplo OpenWrt) están basadas en lo mismo.

Se trata de una versión del kernel Linux que añade varios comandos de Unix, en un entorno minimalista. No trae ni Bash ni cualquier tipo de comando que se salga de lo estrictamente básico. Vuestro amigo León compró uno hace tiempo, y se emocionó cuando vio que el bicho de apariencia tonta ejecutaba un ls y sacaba el contenido del directorio. Pero tras varios días, poco más podía hacer el cacharro. Sí, seguramente aguantaría un tráfico P2P masivo, pero para eso no hace falta un cacharro nuevo; a menudo basta con actualizar el firmware de tu router tradicional. Mi viejo 3Com OfficeConnect 11g va ahora bastante bien. (Además puede que mi unidad estuviera defectuosa, porque al poco rato de uso se colgaba; no investigué más después de la desilusión.)

No, para ser realmente útil no basta con poder cargarle un firmware extendido. Necesitamos un entorno Unix completo. O Windows, o Mac OS X, o lo que sea; pero en una era de aplicaciones web pervasivas, a menudo nos podremos manejar sin entorno gráfico. Pero sí tendremos que poder cargar todos los programas que necesitemos, desde un servidor web hasta reproductores de música. O ¿podemos pensar que un aparato que ni siquiera nos permite almacenar ficheros o usar un editor más avanzado que nano va a ser pervasivo?

Esto significa una distribución de software libre con todas las piezas bien integradas. Los requisitos de almacenamiento se vuelven un poco más puñeteros: ya no nos va a bastar con 8 MB de memoria flash. Y puede que el procesador se nos quede pequeño (aunque de esto hablaremos más adelante). Pero los beneficios son enormes.

¿Necesitamos de verdad software libre?

Cualquier poseedor de aunque sea un triste WRT54GL sabrá que el firmware hecho y distribuido por los usuarios le da 100 vueltas al que trae de fábrica. Esta flexibilidad la posibilita el tener el código fuente, poder mejorarlo y distribuirlo. Y éstos son los atributos básicos del software libre.

Sin el código fuente del programa es casi imposible tomar el programa original y modificarlo a nuestro gusto (o al menos el trabajo se vuelve 10 veces más difícil). Es posible que la mayoría de nosotros no sepa programar; de ahí que la libertad de distribución sea esencial, para que los que sepan pongan su trabajo a disposición de los demás.

¿Por qué una distribución?

Las distribuciones de software libre en general, y Debian en particular, han conseguido lo que parecía imposible: montar un sistema operativo completo, con piezas aleatorias bajadas de internet, y además poblarlo con la mayor variedad de programas imaginable. Ríete tú de las colecciones de shareware que se encuentran en internet, o de las suites de software propietario. Debian tiene todo eso, y mucho más, y además todo software libre. Varios entornos de escritorio, tipos de letra, infinitas librerías, cientos de juegos, programas para todos los usos imaginables. 18733 paquetes a día de hoy. Todo libre y gratis.

Pero lo mejor no es eso. Todo el software cumple unos estándares de calidad impecables, y además tiene un soporte de seguridad de primera categoría. Y todo eso realizado por voluntarios, la mayoría en su tiempo libre (aunque algunos están en nómina de empresas interesadas en usarlo comercialmente). Es difícil pensar que algo así pueda existir y mantenerse, pero lo hace y muy bien.

Y ¿por qué Debian?

En este punto no lo tengo tan claro; podría bien ser un derivado de Debian, como Ubuntu: una selección de paquetes organizados para trabajar juntos. O incluso podría ser un derivado de Fedora, openSUSE, o cualquier otra distribución.

Sin embargo, ninguna de ellas tiene la amplitud de software de Debian, ni la integridad de sus repositorios. A veces Debian es un tanto talibánica en sus planteamientos, como en el caso de los conflictos con los textos con licencia GFDL. Sin embargo, la integración de semejante cantidad de software y los controles de calidad siguen siendo inmejorables.

Si tenemos que poder elegir cualquier colección de software para instalar en nuestros ordenadores y adaptarlos a nuestro uso será a través de una distribución, y Debian sigue siendo la distribución con quien medirse.

Por supuesto, necesitaremos a alguien que elija y configure el software. Aquí es donde los reempaquetadores como Ubuntu pueden añadir valor.

domingo, 11 de noviembre de 2007

Categorías pervasivas

Los ordenadores al uso se mueven en unas categorías bastante rígidas: de escritorio, torre y portátil. Poco hay que se salga de ellas; sólo desde hace unos pocos años se han popularizado los ordenadores de tableta, PDAs, o media centers; aunque algunos existieran desde mucho antes.

Los ordenadores "pervasivos" (los que invaden el entorno) desafían a veces las categorías anteriores. Todos son más o menos portátiles; desde ultraportátiles a "manejables", aunque algunos vengan más bien "empotrados". Pero sí podemos distinguir algunas categorías incipientes.

En primer lugar tenemos los ordenadores de sobremesa. Pero en lugar de comerse toda la sobremesa, puede que sólo ocupen en un trocito; algunos se acoplan al monitor (mediante el estándar VESA) y quedan prácticamente ocultos a la vista. En la foto de la izquierda vemos un Tuxbox.

A continuación tenemos los ultraportátiles. Serían el equivalente de un portátil en versión reducida. Pero en lugar de costar el triple que un portátil normal, los podemos conseguir por la tercera parte. El Asus eee es un ejemplo perfecto.

Pero hay más categorías: como "inclasificable". El Yoggie Pico se sale de cualquier esquema clásico: es una llave USB que contiene un ordenador completo, y que hace las funciones de firewall para un PC cualquiera.

La categoría clásica de PDA viene a integrarse en la informática pervasiva no como un hermano pequeño, sino como un miembro de pleno derecho. El rendimiento del procesador y el consumo viene a estar en los mismos márgenes que en las demás categorías. Incluso un modesto iPod puede ampliarse para ejecutar funciones que sus creadores no han tenido en cuenta.

Otros ordenadores vienen ya integrados en electrodomésticos, muebles, paredes, coches y otros elementos con mayor o menor fortuna. Su utilidad dependerá básicamente de las posibilidades de cargar un sistema operativo completo; que normalmente son nulas, por lo que poco nos interesarán aquí. En la imagen el tablero de un Nissan Qashqai.

Parece que las categorías que estamos viendo no son una gran ayuda a la hora de elegir un producto. Hay usos que pueden satisfacerse tan bien con un ultraportátil como con una PDA.
Lo que haremos antes de elegir un modelo determinado será considerar el uso que queramos darle. Esto incluye: rendimiento, prestaciones y manejabilidad.

Por supuesto, el diseño juega un papel importante en un ordenador pervasivo; su aspecto debe también integrarse en el medio, por lo que será uno de los factores a considerar. Hay ordenadores que podemos poner en el salón sin ningún problema mientras que otros sólo pegan en una fábrica. En un rango reducido de casos el aspecto importa poco, como por ejemplo un servidor de impresión; pero como somos coquetos también lo tendremos en cuenta.

La era pervasiva

Como tantas veces antes, estamos en el umbral de otro cambio tecnológico más: la era de la informática pervasiva. Si todo sigue según el plan, auténticos enjambres de ordenadores pasarán a ocupar nuestras mesas, invadir nuestras casas y acompañar nuestros viajes.

Ya hemos visto otros cambios semejantes, y varias veces. El paradigma de las computadoras centrales dejó paso a la informática "personal"; los ordenadores de juguete se transmutaron en el ordenador de oficina, para luego volver a convertirse en "juguetes" -- esta vez en la palma de la mano. En breve veremos cómo los ordenadores asaltan todos los rincones de la casa, incluyendo varias unidades sobre el escritorio y otras tantas en la maleta.

Las condiciones para que llegue este cambio empiezan a ser visibles hoy. Entre ellas están
  • Coste mínimo (menor de 100 €)
  • Un sistema operativo libre y gratuito: mientras los dispositivos sigan cerrados a cal y canto malamente podremos explotar su potencial. Además en el precio unitario no caben muchos "impuestos revolucionarios".
  • Comunicación animada ( entre ellos.
Al contrario que la idea detrás del OLPC, la revolución no empezará en el tercer mundo. Es aquí en los países desarrollados donde alcanzarán toda su utilidad, y donde los cambios serán más visibles.

Esta bitácora examinará el progreso de esta era pervasiva que nos espera. En el proceso veremos también qué máquina de este tipo podemos colocar en el salón ("media center"), de servidor o usar como portátil.